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Bariloche

Bariloche

Bariloche fue un sueño hecho rutina. Estuvimos un mes. Alquilamos una casa gigante entre tres amigos, con vista al lago y jacuzzi. Una de esas oportunidades que se sienten irrepetibles. Cada mañana iba al pueblo para hacer coworking en Selina, y por las tardes volvía caminando, viendo caer el sol sobre las montañas. Golden hour en versión mágica, todos los días. Entre conversaciones significativas, helados absurdamente buenos y paisajes que parecen pintados, me empecé a imaginar viviendo ahí. Montañas por todos lados. Lagos que reflejan el cielo. Una vida más simple, más presente, más conectada. Bariloche me mostró que el estilo de vida que soñamos a veces está más cerca de lo que pensamos. Solo hay que atrevernos a probarlo.
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Bariloche — foto 1